“Aquaman” y “Spider-man: un nuevo universo”

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Si los “blockbusters” acaparan la cartelera boliviana el año entero, no debe extrañarnos que también lo hagan ahora que es tiempo de vacaciones, fiestas y salidas familiares. Las principales atracciones de este momento son dos títulos del género más prolífico y rentable del cine actual, el de los superhéroes. Uno, “Aquaman”, explota el universo DC, y otro, “Spider-man: un nuevo universo”, el universo Marvel. En las siguientes líneas les ofrezco reseñas de ambas películas:

Aquaman

Luego de acertar con la muy aplaudida “Mujer Maravilla”, DC desmejora y repite el nivel de “La liga de la justicia” o “Superman contra Batman”: buenos efectos especiales pero sin historias llevaderas ni desarrollo de los personajes. El filme es dirigido por el australiano James Wan, conocido sobre todo por haberle puesto algo de frescura a la franquicia “Rápidos y furiosos”, cuyo séptimo capítulo dirigió.

Aquaman (bien interpretado por Jason Momoa) es el hijo de una reina atlante (Nicole Kidman) y heredero al trono de esta civilización submarina. Aquaman tiene un padre humano y vive sobre tierra, con muy pocos contactos con Atlantis, a la que no quiere gobernar. Se dedica a salvar marinos y beber cerveza. Sabemos que puede encantar peces y luchar con un tridente. En eso, una princesa proveniente del fondo del mar, Mera (Amber Heard), lo contacta para enrolarlo en una expedición destinada a impedir que su prometido, Orm (Patrick Wilson), que es el medio hermano de Aquaman, ataque militarmente a la “superficie” para castigarla por la basura y contaminación que esta echa al mar…

Más allá del sentimiento que este propósito nos despierte, la ambigüedad de Orm como supervillano hace poco comprensible que Mera y su visir Vulko (William Defoe) lo traicionen tan descaradamente. Aquaman, medio enamorado de la princesa pelirroja, se mete en la tal intriga palaciega y libra múltiples y caóticas peleas; en ellas, más que como pez o líder de los peces se presenta como un bien parecido y algo salvaje practicante de “wrestling”. Eso sí, en el mejor lado de la película, Aquaman se ve obligado, para vencer a su hermano, a visitar los diversos reinos surgidos de la caída de la antigua Atlantis, dando pie a una llamativa reconstrucción de estos mundos legendarios.

Por último, como es usual, la escena post-créditos nos informa que esta encarnación del “hombre-pez”  –más mastodóntica que ictiológica– se prolongará en el tiempo.

“Spider-man: un nuevo universo”

Los cómics son comparables con la mitología: también son producto de la creatividad de muchas personas que, a lo largo del tiempo, han trabajado siempre sobre los mismos personajes y sobre un repertorio limitado de historias. Por ejemplo, sobre las historias del origen, es decir, el modo en que los dioses/superhéroes irrumpen en la escena.

Esta actividad incesante ha creado un “universo” que es materia de estudio de fanáticos y especialistas. Por ejemplo, ha creado muchos “hombres araña”, ambientados en distintos momentos y con características levemente diferentes. En algunas historietas son más jóvenes, en otras menos, en aquellas viven en el futuro, en estas son mujeres o robots o incluso… ¡puercos! Todo este acervo literario se vuelca ahora en la película impulsada (aunque no dirigida) por un artista peculiar, Philiph Lord, responsable del fiasco “Han Solo: una historia de Star Wars”, y guionista de las películas de animación “Lego Movie” y “Lluvia de hamburguesas”. La película está protagonizada por el “ultimate spider-man”, Miles Morales, un niño latino en Estados Unidos, que es picado por una araña radioactiva y… etcétera. Lo interesante está en que esto ocurre mientras el “spider-man” Peter Parker existe y está activo. Ambos superhéroes se encuentran en el lugar y el momento en que uno de los villanos típicos de Marvel, Kingpin, jefe de la mafia de Nueva York, pone en funcionamiento un colisionador cuántico capaz de abrir portales a todos los universos paralelos, con el cual pretende recuperar a la familia que perdió en un accidente automovilístico. Como la máquina puede hacer desaparecer la ciudad del mapa, Peter Parker trata de impedir que opere, pero el intento lo deja mortalmente herido, así que le pasa la misión a Miles Morales. Pronto Miles descubre que varios otros “spider-men” han llegado a su universo, entre ellos un Peter Parker de tipo “perdedor”, que acaba de separarse de Mary Jean. Entre todos forman una “spider-pandilla” que se enfrenta a Kingpin y otros archivillanos.

Además de la desmesura argumental, lo notable de la cinta es el tipo de animación, que lleva las dos dimensiones de los cómics a las tres dimensiones del cine. También aportan las voces de afamados actores (las salas Center están exhibiendo la cita en idioma original) y, sobre todo, el humor de algunas escenas, que pueden ser hilarantes.

La crítica ha amado esta película y probablemente gane más premios que otra cita animada de 2018, “Los increíbles 2”, lo que a mi juicio sería injusto. “Spider-man: un nuevo universo” dura dos horas, pero es bastante entretenida. Ahora bien, para quienes se las han arreglado para vivir sin los cómics y sus referencias, puede resultar un hueso duro de roer.

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Fernando Molina
Fernando Molina. Periodista y escritor boliviano. En 2012, ganó el premio Rey de España de periodismo iberoamericano. Es colaborador de varias publicaciones bolivianas e internacionales, entre ellas El País de España. Fue director de los semanarios Nueva Economía y Pulso, y subdirector del diario La Prensa. Ha publicado numerosos artículos en medios escritos y digitales de su país y de Santiago de Chile, Madrid y México. Autor de libros de ensayos, biografías, historia intelectual y contemporánea, es uno de los escritores más prolíficos y reconocidos de Bolivia.
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