Animales Fantásticos y Donde Encontrarlos

La principal virtud de “Animales Fantásticos y Donde Encontrarlos” de David Yates, con guión de J.K. Rowling, es la de no repetir el esquema desarrollado en la zaga de “Harry Potter”, en el diseño y la construcción de sus personajes.  “Harry Potter” estaba motorizada por un trío de “nerds” jóvenes que luchaban contra el empoderamiento del mal. En “Animales…”, hay un cuarteto de antihéroes, que van engranando lentamente en la media en que la historia avanza.

“Newt Scamander” es el protagonista de la nueva serie y a diferencia del decidido Harry,  se trata de un personaje introvertido, que generalmente agacha la cabeza y tarda unos segundos en mirar a los ojos a su interlocutor. Lo acompañan “Tina Goldstein”, una suerte de policía torpe del mundo mágico con dificultades de relacionamiento,  su hermana “Queenie” capaz de leer el pensamiento y quizás por eso excesivamente cándida y distraída, y Jacob Kowalski un pastelero bien intencionado.

En “Harry Potter” el trío de personajes principales exponía sus virtudes en forma superlativa: “Harry” el líder, Hermione la inteligente, Ron el leal; los tres valientes y decididos,   capaces de subvertir cualquier situación adversa. En “Animales….” en cambio, el cuarteto va sobrellevando las circunstancias, acomodándose a ellas y su valor tiene que ver más con gestos de solidaridad personal que con una convicción trascendente (por lo menos en esta primera entrega).

En ambos casos la idea ha sido la de hacer personajes entrañables. En  la primera zaga los conflictos del trio giraban en torno a sus dificultades de crecimiento; celos, miedos, enamoramientos etc. En  la precuela, nos encontramos con adultos  que son “buenas personas” (o “buenos magos” en este caso)   que van  enfrentando los obstáculos  en base a la voluntad. Harry   estaba predestinado (por tanto sus amigos también). Estos nuevos héroes, son más bien de seres “normales”, que se encuentran en determinadas circunstancias.

La principal debilidad de “Animales….” sin embargo, se encuentra en el planteamiento del conflicto central, quizás porque ahí se puede oler una repetición del de la anterior entrega, aunque con elementos más débiles. Se asoma un mago tenebroso, el que si no es desarrollado de manera imaginativa en las próximas películas, podría parecer un Voldemort de segunda.

Quizás por eso, el peso de la trama además de estar centrado en la descripción de los personajes principales, se apoya fundamentalmente en las características y las peripecias de los animales, esos que dan título a la película. Es un caso en el que los efectos especiales se acomodan a la conceptualización estética de la película, al universo creado para “Harry Potter” y que en este caso se aclimata en la Norteamérica de las primeras décadas el siglo. Hay una coherencia estilística en ese sentido, pero el peso de dicho elemento (que no es central, sino complementario al conflicto principal) hace que a momentos el ritmo de la película decaiga.

Habrá que ver si los creadores de esta nueva serie son capaces de dotarle de la consistencia que tuvo  “Harry Potter”. En ese caso tuvieron el cuidado de diseñarla globalmente como una especie de “conflicto de época” (igual que a su manera “La Guerra de las Galaxias”, se inspiró en la decadencia de la república romana para ubicar a su historia central”). La larga batalla entre Voldemort y el joven héroe, lo que nos estaba contando en realidad era un proceso de toma del poder, en la que un sector racista y reaccionario de la sociedad de los magos se hacía del poder mediante el engaño, la manipulación de la prensa y la intimidación. Una suerte de partido político de los magos (los mortifagos) poco a poco iba copando instituciones y cooptando nuevos miembros a fin de instaurar una dictadura, en una clara alusión al ascenso del nazismo (¿y quizás una premonición de las actuales tendencias políticas en el norte?).

En “Animales…” se presenta a la sociedad norteamericana de la época como mucho más racista y cerrada que la Inglaterra de Harry Potter. En la segunda los magos podían casarse y tener hijos con los “mugles”, en la primera el relacionamiento entre los magos y humanos está completamente prohibido.

“Harry Potter” ha sido sin duda uno de los productos culturales más completos de la globalización; con un universo propio, logró de manera extensa y sin repetirse, arrastrar de sí a gran parte del público mundial (y con eso generar una enorme industria alrededor). En el caso de “Animales”, además de una necesidad comercial (difícil que una zaga exitosa no se “recicle” para ser “reexplotada”) hay una apuesta de fondo en la medida en que la propia novelista J.K. Rowling (celosa de su prestigio) se ha involucrado directamente como guionista en sociedad con David Yates, director “de la casa”, en la medida en que dirigió los últimos cuatro largometrajes de “Harry Potter” y allí alcanzo su máximo desarrollo como realizador en el cine de gran presupuesto.

 

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