Mank (2020), se estrenó en Netflix en diciembre pasado, y llama la atención la poca promoción que ha realizado sobre ella la plataforma de streaming.

Dirigida por David Fincher,  es una película bellísima, que como toda obra relevante puede leerse en varias dimensiones: por una parte, a través de la construcción formal, refleja el tipo de cine que realizaba Hollywood su periodo clásico, por otra relata el conflicto que se da entre el establishment de la época y una personalidad rebelde, en este caso la del productor y guionista Herman J. Mankiewicz (Mank), y finalmente toma partido en  un conflicto significativo  para la historia del cine; el de la autoría del film Ciudadano Kane (1941), dirigido por Orson Welles, una de las películas  que por  décadas figuró en el número 1 de las listas de las “más importantes de la historia”. En todo caso, lo que nadie discute es que “El Ciudadano…”  en su momento, revolucionó a la cinematografía.

El guion centra la trama en la conflictiva relación que “Mank”, tuvo con un círculo de los grandes estudios; entre cuyos integrantes figuraban personalidades como Luis B. Mayer, Jack Warner e Irving Thalberg (actualmente el premio humanitario que entrega la academia de Hollywood lleva el nombre de este último).  Una suerte de Gurú de ese grupo, era el empresario de medios de comunicación y ocasional productor William Randolph Hearst, del que el guionista se hizo muy cercano, merced a la amistad que sostenía con su amante, la actriz Marion Davis.

“Mank” utilizó el conocimiento que tenia de la vida personal de Hearst para escribir el guion de Ciudadano Kane, lo que constituyó uno de los escándalos de la época, por lo que el guionista quedo sospechado como “traidor”.

La película realiza un excelente retrato del intelectual que tiene que convivir con sus “patrones”, a la vez que repudia cotidianamente su forma de pensar. Mank fue un brillante guionista y productor (produjo las mejores películas de los Hermanos Marx entre otras), pero era autodestructivo; en ese sentido su alcoholismo fue minando su carrera poco a poco. La película pone énfasis en la motivación política del inconformismo del guionista- Gran parte del argumento se centra en mostrar la forma como Hearst y sus amigos, hicieron diversas maniobras para impedir el triunfo de un candidato “izquierdista” a la gobernación de California. La postura de nuestro héroe (y la impertinencia con que la manifestó) fueron la causa de que fuera relegado, y en ese sentido podría interpretarse que la redacción del guion de El Ciudadano Kane, fue una especie de revancha posterior. Dado el ambiente político ultra derechizado que actualmente se vive en Estados Unidos, no podemos dejar de pensar que Fincher también ha querido hacer una referencia a la situación política actual.

Pero más allá del conflicto ocasional, la obra refleja otro de carácter universal: la creatividad tiene una relación generalmente contradictoria con el orden establecido (los “ordenes establecidos” que se asientan en cualquier tipo de actividad humana), y mientras menor es la institucionalidad existente, la represión hacia el “diferente”, es mayor.

El otro tema que evidencia la película es el de la autoría del guion de Ciudadano Kane. Por mucho tiempo los libros de historia omitieron en los “hechos” la autoría de Mank, remitiéndola a un papel secundario, frente a la imponente personalidad publica de Orson Welles, sin que este hiciera mucho esfuerzo para aclarar la situación. Lo que deja en claro la cinta es que “Mank”, no solo fue autor del guion, sino que Welles directamente no participó en su redacción (y que, en determinado momento, a pesar de ello, hizo esfuerzos para figurar solo en el crédito).

Quien realizó un completo estudio al respecto en su momento y uno de los análisis globales más importantes de la película, fue Pauline Kael, la crítica de cine más importante de Estados Unidos, que en 1971 publicó “La Creación de Kane”, uno de los dos únicos textos de la autora (que sepamos), que se han traducido al español. En él, no solo hace un recuento que reivindica la autoría única del guion por parte de Mankiewitz, sino explica la forma en la que él y su generación (formada por una camada de periodistas que se convirtieron en guionistas de Hollywood), contribuyeron al cine a través de la construcción de diálogos (en un medio en que el que generalmente se sobrevalora la importancia de la “imagen”, frente a la “palabra”). No tenemos constancia al respecto, pero no nos queda dudas, de que esta fue una de las fuentes principales, por lo menos en forma indirecta, del guion de esta película.

“Mank” nos sirve para recordar el complejo proceso de creación que implica el cine, los estándares éticos que rodean este, y la forma como la creatividad debe abrirse paso frente al conservadurismo, generalmente expresado en la opinión de las mayorías, que impera en la mayor parte de los contextos de la actividad humana.

Rodrigo Ayala Bluske
Sobre el autor

Rodrigo Ayala Bluske

Rodrigo Ayala Bluske es cineasta y ensayista. De 1985 a la fecha ha colaborado en diversos medios de prensa como crítico de cine y columnista. Ha realizado más de una treintena de trabajos entre cortometrajes, seriales de televisión y largometrajes. Entre los principales se encuentran “Fuego Cruzado” (1995) serie de televisión y los largometrajes “Día de Boda” (2008), “Historias de Vino, Singani y Alcoba” (2009), “La Huerta” (2012) y “Tarija, Valle Central” (2012). Ha publicado ensayos e investigaciones sobre gobernabilidad, política y recursos naturales, entre los que se encuentran “Personajes Increíbles vistos por un Clasemediero en Crisis” (2005), “La Construcción del Nuevo Paisaje Político Tarijeño” (2011) en “Cuadernos de Futuro” (PNUD) y “Tarija: Escenario de las tres Batallas” (2012). Actualmente es director de Protección del Medio Ambiente Tarija.

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