Nominadas: “La llegada”

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Oír que una película va de un “contacto terráqueo con extraterrestres” nos hace pensar en un conjunto de tópicos: Si los extraterrestres son “malos”, en un enfrentamiento de la humanidad contra ellos, el cual es imposible de vencer, por lo que tiene que intervenir el milagro (“Guerra de los mundos”), o solo puede vencerse mediante una estratagema (“Día de la independencia”), etc. Si los extraterrestres son “buenos”, en uno o varios humanos que creen en ellos o incluso establecen una relación con ellos, y que buscan conocerlos o protegerlos (los dos filmes de Spielberg sobre el tema: “Contactos cercanos del tercer tipo” y “E.T.”).

A primera vista, “Llegada” es una combinación de ambos tipos. Por un lado, 12 naves alienígenas entran a la atmósfera y se posan sobre diferentes lugares de su geografía, en una distribución cuya lógica nadie entiende, pero que sin duda pone en riesgo a todas las razas y todos los sistemas económicos y políticos. ¿Viene la guerra?

Por el otro lado, una lingüista (muy bien interpretada por Amy Adams)  y su amigo científico (Jeremy Renner), a los que se les pide establecer comunicación con los alienígenas, quieren entenderlos y, al hacerlo, se convierten en sus protectores.

Hasta aquí no parece haber nada especial: simplemente es que nadie sabe si los extraterrestres son buenos o malos. Pero este planteamiento es un cofre lleno de cuestiones interesantes. Porque, entonces, ¿cómo debe reaccionar la humanidad frente a ellos? El verdadero tema del filme, el que lo convierte en un “fuera de serie”, es la comunicación, cuando debe darse con una biología y una cultura completamente distintas, de las que los seres humanos nada saben, usando un lenguaje que estos ni siquiera pueden concebir. De ahí que la protagonista sea una experta en idiomas. Ahora bien, ¿cómo traducir un lenguaje cuya “enciclopedia” es por completo incógnita y no respeta la lógica aristotélica ni las categorías kantianas? Una solución sería convocar a Borges, gran inventor de “enciclopedias” arbitrarias, pero esto desgraciadamente ya no está al alcance de la humanidad.

Los seres de cada una de las naves establece contacto con lingüistas de diferentes naciones. Cada una de estas quiere mantener sus descubrimientos en secreto para las otras naciones (lo que resulta muy humano). Todos llegan a la conclusión de que los extraterrestres hablan de alguna “arma”. Solo la traductora estadounidense (“as usual”) logra “poseer” el idioma, con lo que se plantea una interesante cuestión de filosofía del lenguaje: ¿determina el idioma la forma de pensar?

La respuesta que se da a esta cuestión es la que mantiene el suspenso del espectador y la que lo interna, esta vez sí, en un tópico: los juegos temporales típicos de la ciencia ficción.

La película es a la vez un “thriller” científico, uno psicológico y uno político. El desenlace del “thriller científico” es muy interesante y nos deja discutiendo después del “the end”. En cambio, el “thriller político” resulta falso, en el sentido de artificioso e inverosímil, y le resta varios puntos a una obra en la que el director Denis Villeneuve pone el talento que ya se le reconocido con motivo de su anterior realización: “Sicario”.

En todo caso, “La llegada”, apoyando sus tres líneas argumentales en las reacciones psicológicas que puede llegar a producir “el otro” por ser fuente de incertidumbre, resulta un filme interesante y, si me apuran, incluso una reflexión tangencial sobre la candente cuestión del multiculturalismo y la migración.

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Fernando Molina
Fernando Molina. Periodista y escritor boliviano. En 2012, ganó el premio Rey de España de periodismo iberoamericano. Es colaborador de varias publicaciones bolivianas e internacionales, entre ellas El País de España. Fue director de los semanarios Nueva Economía y Pulso, y subdirector del diario La Prensa. Ha publicado numerosos artículos en medios escritos y digitales de su país y de Santiago de Chile, Madrid y México. Autor de libros de ensayos, biografías, historia intelectual y contemporánea, es uno de los escritores más prolíficos y reconocidos de Bolivia.
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